miércoles, 18 de enero de 2017

6023

Parece mentira que en esta sociedad contemporánea, en la que cualquier pensamiento se puede transmitir instantáneamente de una mente a otra, abarcando una riqueza de matices que las palabras nunca podrán conseguir, todavía conservemos el anticuado lenguaje de nuestros ancestros. Igualmente increíble es que algunos nos esforcemos en poner por escrito ideas que para otros resulta difícil incluso verbalizar.

Además, es un esfuerzo estéril puesto que todo ha sido ya escrito. Hace siglos que nadie ha conseguido plantear una idea original, concebir una historia o situación que no haya sido descrita y desarrollada ampliamente por algún autor del pasado.

Por eso, quienes hoy nos dedicamos a escribir, lo hacemos como un vicio privado, para nosotros mismos, sin pretensiones de que alguien lea nuestras obras. Si intento publicar en la base de datos este texto, me responderá que no es original y me mostrará el nombre de quien lo escribió antes. Sin embargo, yo no he copiado su texto. Ni siquiera lo conocía. Entonces, ¿le pertenece a él más que a mí sólo porque lo escribió antes que yo?

No hay comentarios:

Publicar un comentario